lunes, 22 de julio de 2013

DOMUS



   DOMUS es un sistema integrado de documentación y gestión museográfica desarrollado por el Ministerio de Cultura (Subdirección General de Museos Estatales y Subdirección General de Tecnologías y Sistemas de Información).
Se trata de una aplicación informática para el catálogo y gestión de los fondos museográficos y documentales de los museos, que nace a partir del informe "Normalización Documental de Museos: elementos para una aplicación informática de gestión museográfica", Ministerio de Cultura, 1996, en el que se recogía el análisis funcional y los requerimientos necesarios para la construcción de un sistema informatizado de documentación según un modelo normalizado propuesto.
DOMUS facilita un modelo normalizado de estructuras de información para el inventario y catalogación de fondos museográficos y documentales, así como un mecanismo automatizado de los procesos de gestión que los museos realizan en el ejercicio de las funciones que tienen encomendadas
.

http://www.mcu.es/museos/CE/Funciones/Documentacion/DocumenatacionColecciones.html


   En este mismo enlace, hay un apartado a final de la página donde cualquier usuario interesado se puede descargar la versión demo.




   Hace tiempo que me descargué la demo y he de decir que no es muy complicado en lo esencial. Ayuda a novatos como yo a tomar contacto con el manejo de fuentes de datos para inventariar y catalogar los fondos museográficos estatales.

domingo, 21 de julio de 2013

Reflexión sobre las 1ªs vanguardías artísticas del siglo XX y lo feo...



   "(...) lo feo de hoy es signo de grandes transformaciones futuras. Esto significa que lo que mañana será apreciado como gran arte podría parecer hoy desagradable, y que el gusto va por detrás de la aparición de lo nuevo."

C.G. Jung para su ensayo sobre el `Ulises´ de Joyce. 1932.



sábado, 20 de julio de 2013

Poco a poco



  
"La vida no es ningún pasillo recto y fácil
que recorremos libres y sin obstáculos,
sino un laberinto de pasadizos,
en el que tenemos que buscar nuestro camino,
perdidos y confusos, detenidos,
de vez en cuando, por un callejón sin salida.
Pero, si tenemos fe, siempre se abre
una puerta ante nosotros;
quizá no sea la que imaginamos,
pero sí será, finalmente,
la que demuestre ser buena
para nosotros"
(A.J.Cronin)



   ¿Imposible?
  

domingo, 9 de junio de 2013



       Hace  bastantes años que sentí la inquietud  por ampliar mis conocimientos sobre música y disfrutar de algo que siempre me ha encantado: cantar.
Entre estudios, responsabilidades que atender...nunca encontraba tiempo y `ese conquilleo´ se iba alargando...hasta principios de año. La oportunidad se presentó con la Coral In Pulso de Cáceres.   


Junto a mis compañeros en mi primera experiencia
coralística el pasado mes de Marzo en la Concatedral de Santa María
de Cáceres.

    "La trayectoria, corta pero densa, el interés por el consolidarse, las relaciones humanas que se han creado, hacen que con ilusión todos los miembros de esta coral afronten con optimismo y fuerza su mañana."

   Y en primicia (solo 2 semanas desde su creación) Coral In Pulso estrena web:

http://coralinpulso.com/



   Esfuerzo, humildad e ilusión...¡Y a disfrutar!



  
  

viernes, 17 de mayo de 2013



  

Estauta heroica del emperador Trajano ubicada en el
 Conjunto Arqueológico de Itálica en
Santiponce (Sevilla).



         " El retrato oficial, cuya función fue la de adornar los edificios y presentar la imagen de los gobernantes antes los súbditos del Imperio, tenia su marco en los más diferentes lugares públicos.
 Estas esculturas eran proyectadas en función del destino que posteriormente iban a ocupar, por desgracia, la mayoría de las esculturas que integran hoy las colecciones de nuestros museos no se conocen el contexto ambiental original, y en muchos casos se desconoce su procedencia..."

Fuente: http://www.museosdeandalucia.es/culturaydeporte/museos/CAI/

sábado, 6 de abril de 2013

Sobre el apellido Cáceres (I)





Recorte de periódico encontrado entre los libros
 de Mª de Guadalupe M. de CC. A.



       El descubrimiento de este recorte de periódico, aunque en un principio pueda parecer insignificante para la mayoría (no figura ni nombre del rotativo ni fecha alguna), para mí y dentro de la disciplina de `arqueología casera´ de la cual ya soy toda una eminencia en mi casa, hizo que reflexionara sobre el origen del apellido.

   Pero ¿cuál es el origen de todo apellido?

Para responder a esta cuestión, recurrí al libro "Genealogía y Heráldica. Editorial: libros Cúpula.
 Edición: 2006. "

   ``La respuesta tiene un nombre propio: Roma. Fue en donde, con justicia, se conoce como cuna de la civilización, surgió el uso del apellido. Con anterioridad, el conocimiento de las distintas personas se llevaba a cabo únicamente con el nombre y, si acaso, por el mote o apodo. Así, aquel que poseía un pelo rojo, era designado como "el Rojo", los detectados por un defecto físico, por este, 'El Cojo", "El Tuerto", etc.
   Así se llegó hasta Roma donde comenzó, como una costumbre, añadir al nombre propio, el de la tribu o familia a la que pertenecía la persona. (Pronomen y Cognomen). Como ejemplo, el del propio Tito (nombre propio), al que se añade el pertenciente a la familia (Livio), componiendo nombre y apellido: Tito Livio.
   Pero esta costumbre romana, en un largo período de tiempo, quedó limitada a la nación donde se originó, dándose el caso que, en el resto de Europa, por espacio de largo tiempo se continuó con el nombre y el apodo, hasta que a principios de la Edad Media comenzó a extenderse.
La función del apellido no es sino la de servir de complemento al nombre de pila para evitar confusiones.
En origen, los apodos u otro tipo de denominaciones hacían el papel de apellido, con distintivos tales como "Pedro el hijo de Antonio", "Juan el del Puente", "Luis el Zapatero", etc. Es evidente que la repetición de los nombres de pila hizo necesario el uso de un segundo nombre para distinguir a individuos con el mismo nombre de bautismo. Probablemente, uno de los recursos más antiguos haya sido el uso de algún apodo o mote además del nombre de nacimiento. Es interesante observar cómo, sobre todo en las zonas rurales, todavía está muy arraigada la costumbre de llamar a una persona mediante un apodo, y es significativo comprobar cómo éstos se heredan. Esta costumbre nos ayuda a entender mejor cómo se hicieron hereditarios los segundos nombres o apellidos. La fijación de los apellidos empieza con la difusión del uso de documentación legal y notarial a partir de la Edad Media. Los notarios y escribanos medievales empezaron a tomar la costumbre de hacer constar, junto al nombre de pila de los interesados, el nombre de su padre, su apodo o sobrenombre, profesión, título o procedencia.
En un principio sólo hallamos documentados los casos de cargos eclesiásticos o de personajes de la alta sociedad; posteriormente, el uso de documentos notariales o parroquiales se extiende al resto de la población, lo que terminará reforzando el uso de un distintivo que, añadido al nombre de pila, acabará por convertirse en lo que hoy es el apellido hereditario. 
Es probable que el uso del apellido empezara a extenderse a partir de los siglos XI o XII, cuando el constante empobrecimiento de la onomástica hizo preciso el uso de un segundo nombre. En la Edad Media, al igual que ocurre todavía hoy en día, los nombres de pila o de bautismo respondían a modas y a la necesidad de imitar los nombres de las clases dominantes, de personajes famosos o de santos muy venerados (razón ésta muy importante en la Edad Media), lo cual terminó reduciendo el abanico de nombres escogidos para el recién nacido.

   En los reinos de Navarra, León y Castilla, empezó a ser costumbre añadir al nombre del hijo el del padre más el sufijo "-ez", que venía a significar "hijo de"; por ejemplo, Pedro Sánchez quería decir "Pedro hijo de Sancho". Esta costumbre debió limitarse en principio a familias de la alta sociedad, pero sin duda posteriormente se hizo extensible, por imitación, a estratos más populares, como se deduce del hecho de que los apellidos en "-ez" sean en la actualidad los más abundantes en España. Pero no todo el mundo usó este patronímico; otros usaron simplemente el nombre del padre en su forma regular, como se ve en apellidos como Nicolás, Bernabé o Manuel, a veces anteponiendo la preposición "de" para marcar filiación y también para distinguir el nombre de pila del nombre patronímico. Pero hubo otras maneras de formar el segundo nombre o apellido, como la de añadir el lugar de origen o residencia del individuo, su oficio o cargo, un apodo, etc., como se verá más adelante.

   Parece que es entre los siglos XIII y XV cuando empieza a extenderse a todos los estratos sociales la costumbre de hacer hereditario el segundo nombre, la que hoy llamamos apellido; no cabe duda de que una familia propietaria o arrendataria de unas tierras, por pequeñas que fueran, tenía interés, sobre todo de cara a la documentación legal y notarial, en hacer constar un nombre hereditario como nombre de familia ligado a la posesión sucesoria. Por otro lado, sabemos que en la Edad Media las profesiones solían ser hereditarias, sobre todo en las poderosas asociaciones gremiales; de esta forma, era fácil que en los documentos notariales, comerciales o parroquiales el oficio del individuo quedara adherido al nombre; así, un Pedro zapatero (es decir: Pedro, de oficio zapatero) le transmitía a su descendencia la profesión, terminando por convertirse el nombre de la misma en un apellido hereditario, y si las personas del pueblo heredaban las profesiones, los nobles heredaban sus títulos, y un Andrés hidalgo o un Javier caballero (es decir, con títulos de hidalgo y de caballero, respectivamente), tendrían que transmitirles esos mismos títulos a sus hijos, que terminarían por apellidarse Hidalgo o Caballero.

   De todos modos, en la Edad Media la adopción de nombres y apellidos era un acto completamente voluntario, y sorprende observar en la documentación medieval que los cristianos podían llevar segundos nombres musulmanes o judíos, y viceversa, e incluso los sacerdotes podían ostentar, sin que esto supusiera ningún problema, apellidos islámicos.
Había, pues, libertad casi absoluta en la adopción del apellido, pudiéndose elegir, entre los de los ascendientes, los apellidos que más gustaban por parecer más bonitos o respetables, por motivos de afecto hacia tal o cual familiar, etc. Es evidente que, a lo largo de tantos siglos durante los que el uso del nombre no estuvo sujeto a ninguna regla precisa, se produjeron multitud de formas y variantes, procedentes del gusto o la fantasía de las personas, del criterio ortográfico de cada notario y escribano, del uso lingüístico y acento de cada localidad, etc.

   En el siglo XV ya se hallan más o menos consolidados los apellidos hereditarios, ello gracias, en parte, a la obligatoriedad (por iniciativa de Cisneros) de hacer constar en los libros parroquiales los nacimientos y las defunciones. De todas formas, conviene saber que, sobre todo en las zonas rurales y entre la gente más humilde, la norma actual del apellido paterno hereditario no se fija definitivamente hasta el siglo XIX, en el que la burocracia estatal empieza a hacer obligatorias las leyes onomásticas.
En 1870 surge en España el Registro Civil, que es donde se reglamenta el uso y carácter hereditario del apellido paterno y donde queda fijada la grafía del apellido, salvo errores de los funcionarios (...)´´

    Por último, volví a ojear el libro publicado por Publio Hurtado de "Familia cacerenses"  donde, además de contar la posible procedencia del apellido en cuestión, ofrece una lista de nombres completando así la información.

   Fascinante.

  

jueves, 4 de abril de 2013


    En esta ocasión, me gustaría compartir http://sabineweissphotographe.com/ ...una de mis debilidades en el ámbito de la historia de la fotografía.
Se trata de una recopilación de los trabajos desarrollado por Sabine Weiss.

   Sin duda, considero que su obra deja un gran testimonio sobre la vida y "lo que hay de humano" en nosotros.




   Espero que os guste.